¿Están siendo ataca-dos los oficiales electos por sus ideas?

por Rick Mercurio

Una tendencia siniestra, en la que las órdenes de alejamiento y otras maniobras legales atacan a los funcionarios electos quienes presuntamente hablan en contra de la mayoría, ha surgido nuevamente en el Condado Norte.

La amenaza de la “violencia en el trabajo” es la declaración más común para obtener una orden de alejamiento temporal. Aun así, en dos de los casos más sonados –José Fragozo, un consejero del Distrito Escolar Unificado de Escondido, y Kathleen Sterling, una ex-directora del Distrito Tri-City Healthcare –los jueces negaron las peticiones para hacer permanentes sus órdenes de alejamiento, citando una falta de evidencia. Los críticos de estos esfuerzos opinan que las mayorías en los paneles de funcionarios electos quieren silenciar la disensión, aunque algunos administradores y compañeros electos afirman ser amenazados. Mientras tanto, enormes sumas de dólares de los contribuyentes han terminado en los cofres de los abogados y de sus bufetes, aunque los individuos atacados han prevalecido. El resultado, algunos dicen, ha dañado al público contribuyente, la gente y los niños para los que trabaja la mesa directiva, y aún más importante, ha tendido a reprimir a los denunciantes y a otros que tienen el valor de desafiar el “sistema”.

La Saga de Sterling En su primera elección al distrito de Tri-City, en 1998, Sterling derrotó con un margen amplio a la persona que había estado a cardo del puesto durante 16 años. Ella llegó a la mesa directiva con experiencia en el campo de la administración médica, en un tiempo en el que Tri-City estaba plagado continuamente con cargos de mal manejo y quejas de pacientes. “Yo me enrollé las mangas,” dijo ella, esperando trabajar junto con otros directores para hacer las mejorías necesarias. Lo que ella pronto descubrió, sin embargo, fue alarmante. “Lo que no esperaba era el paso acelerado con el que el consejo general estaba a punto de encubrir años de abuso y riesgo en contra de la gente de Tri-City,” declaró ella. “Inmediatamente, la mesa directiva comenzó a recibir la dirección, el consejo, y las recomendaciones por parte del consejo general, con el fin de proteger al Director Ejecutivo y a sí mismos de la obvia aparición de varios intereses en conflicto, donde muchas relaciones se beneficiaban de los tratos hechos con información privilegiada que tomaban lugar a costa de los contribuyentes.” Entre otros problemas, Tri-City encaraba una pelea interna por el poder, pacientes que desertaban, y una falta de confianza de los votantes que rechazaban las proposiciones para los bonos públicos. Tri-City se encontraba “por debajo del promedio” en varias categorías relacionadas a la “satisfacción del paciente”. En el 2008, ocho administradores de alto nivel fueron colocados en una baja retribuida mientras se conducía una investigación de las finan-zas del hospital. En el 2009, el Director Ejecutivo fue despedido. Lo que Sterling también comenzó a descubrir, dijo ella, fue que la mesa directiva estaba “plagada de conflictos de intereses”, y que los oficiales del hospital interesados se sentían amenazados por las preguntas que Sterling comenzaba a hacer. “La supervisión y la responsabilidad eran mis objetivos,” dijo ella. “Había un reclutamiento ilegal de médicos, y nuestras finanzas aparentaban que había más dinero del que realmente teníamos para estimular las bonificaciones.”

La plataforma electoral de Sterling en el 2008 pedía que no hubiera bonificaciones para los directivos ni estipendios para los doctores. Ella se reunió con cada uno de los oficiales de alto nivel, para hacer preguntas difíciles, sola-mente para que le dijeran que hiciera público su caso, dijo ella. Pero al hacerlo, “ya habían realizado sus tratos y no les gustó que los cuestionara.” Allí es donde las represalias realmente se incrementaron, dijo ella.

Represalias

Primero fueron las censuras, mu-chas, todas en forma de acusaciones: intimidación, acoso, amenazas, burlas, arrebatos, interrupciones, insultos, y un lenguaje ofensivo. Sterling continua negando el contenido de estas alegaciones, diciendo que ella “actuó de forma apropiada” y que “tenía la razón el 99% de las veces; solo bastaba con ver los archivos públicos.” Las censuras resultaron en mucho más que una desaprobación gesticular oficial. Al final, sus compañeros consejeros le quitaron su estipendio, sus beneficios médicos, y la removieron de las juntas del consejo al requerirle que participara desde otro cuarto vía teleconferencia. Después vino la orden de alejamiento, la cual fue anulada en corte. Sterling dice que “me trataron como a una reclusa, hasta con guardias empujándome. Me hicieron ver como a la persona más odiada y despiadada, lo cual no era cierto.” Sterling dice que su continua persecución cobró su precio. “Estuve desempleada, con problemas financieros,” dijo ella. “Tuve que darme de baja por enfermedad, y necesité terapia.” Ella dijo que su falta de recursos económicos le hizo pensar a sus acusadores que no podría pagarse un abogado defensor, cuando el otro lado tenía tres abogados muy bien pagados. “Todos se beneficia-ron económicamente de mí.”

Además de las censuras, los castigos económicos, el aislamiento físico, y la orden de alejamiento sin fundamentos, Sterling pronto enfrentaría cargos criminales. Estos emanaron de los supuestos reportes de “soborno”, así como de una subsecuente reunión del consejo donde Sterling votó en una resolución que tenía que ver con su propio estipendio. La fiscal del distrito Bonnie Dumanis terminó retirando ambos cargos de delito menor y mayor “a favor de la justicia,” declarando que la fiscalía había determinado que los casos no eran lo suficientemente contundentes para proceder. De igual manera, el distrito de Tri-City perdió su apelación en la negación de la orden de alejamiento. Pero los abogados continuaron incrementando sus facturas, por la cantidad de $1.2 millones. El juez Richard Mills, al dar su fallo a favor de Sterling, resaltó los cargos incurridos por cada lado y el hecho de que Tri-City había sido representado todo este tiempo por tres distintos abogados. “Los contribuyentes han financiado a la mesa directiva en todas estas acciones,” dijo Mills, “y obviamente que estos procesos judiciales son muy costosos…” Semejanzas con Fragozo

Más recientemente, el consejero del distrito escolar de Escondido pasó por una historia parecida. Siendo Latino, Fragozo representa la única minoría en la mesa directiva, y el único demócrata. Él ha sido franco en sus esfuerzos para modernizar la forma en la que el distrito enseña a los estudiantes que están aprendiendo inglés. Él también cuestionó el número decreciente de inscripciones en el distrito, mientras que muchos opinan que la mayoría de la mesa directiva satisface las demandas de las escuelas chárter las cuales se encuentran desproporcionadamente repletas de estudiantes blancos. Igual que Sterling, los compañeros de la mesa directiva y administradores de alto nivel le levantaron cargos por amenaza y “violencia en el trabajo.” En diciembre entablaron una orden de alejamiento, la cual lo mantenía a 300 yardas de distancia de la propiedad y reuniones escolares. Fragozo se encontró aislado durante las juntas de la mesa directiva, participando por medio de cámaras y micrófonos, justo como lo había hecho Sterling. Muchas personas en la comunidad de Escondido protestaron a favor de su causa. El caso fue escuchado en la corte de Vista y el Juez Richard Whitney otorgó su fallo el 15 de marzo. Durante una hora de veredicto, Whitney dijo que el otorgar una orden de alejamiento permanente terminaría efectivamente con el servicio de Fragozo como miembro del consejo. Aunque el juez recomendó un curso sobre el manejo de la ira, él criticó a los administradores por ser demasiado sensibles a las acciones y peticiones de Fragozo.

“Pienso que el Sr. Fragozo es extremadamente apasionado, pero no creo que hay suficiente evidencia para llegar a un remedio tan drástico que sirve básicamente para silenciar a un miembro de la mesa directiva y terminar con su servicio,” dijo Whitney. “Él no puede funcionar como consejero,” con la implementación de una orden de alejamiento. Fragozo estuvo satisfecho, aunque sombrío en la determinación del juez. “Los grandes ganadores son nuestros hijos, nuestros maestros, nuestros padres, al poder enfocarnos otra vez en nuestro distrito escolar,” dijo Fragozo después del fallo. Otra vez, los contribuyentes han sido elegidos para pagar las altas cuotas legales. Aparte de este asunto, algunas personas ven prejuicios mayores en lo que ha sucedido. Después de la victoria legal de Fragozo, la red National Action Network dijo que “organizaría e investigaría las acciones” del bufete de abogados que persiguió a Fragozo, de acuerdo al Escondido Grapevine. Un representante de NAN declaró que el bufete jurídico “atacó a los representantes de las minorías en la mesa directiva escolar, tratando de silenciarlos mientras recibían grandes cuotas financia-das por los contribuyentes al representar a los distritos escolares en su intento por entablar una orden de alejamiento.”

Lecciones

Ciertamente que ambos casos, el de Fragozo y el de Sterling, tienen cada uno dos versiones de los hechos. El buen comporta-miento y el razonamiento han sido citados como cualidades necesarias para toda figura pública. El Juez Whitney resaltó, en su exoneración de Fragozo, que “no eres capaz de intimidar a la gente; ellos han logrado trabajar contigo.” Un juez en el caso de Sterling, aún al rechazar la orden de alejamiento permanente, notó que algunos miembros de la mesa directiva y algunos administradores han seguramente experimentado el “miedo objetivo.”

¿Pero acaso es apropiado gastar tanto dinero de los contribuyentes intentando silenciar a ciertos funcionarios electos que hablan francamente, para tratar de impedirles que trabajen para sus constituyentes? A pesar de los esfuerzos de abogados muy bien pagados quienes presentaron sus mejores casos ante la corte, los jueces que presidieron respondieron que “No.” Sterling defiende sus acciones. “Siento haber sido atacada porque hago preguntas que requieren pruebas fehacientes antes de hacer una decisión informada sobre cómo votar,” dijo ella. “Pero ellos están tomando los recursos limitados del distrito y dirigiéndolos hacia los bolsillos de los abogados como para convertir al sistema legal en un púlpito de bravucones, a costa de los contribuyentes.” Sterling, quien ya no forma parte de la mesa directiva de Tri-City desde el 2012, cree que las demás personas necesitan aprender de su experiencia y de la de Fragozo. “Utilizan la ‘violencia en el trabajo’ como un arma en contra de algo tan sencillo como un correo electrónico,” dijo ella. “¿Qué persona razonable puede alterarse tanto a causa de un correo electrónico?” “La gente tiene que enterarse de lo que ocurre,” dijo ella. “Los ciudadanos con-tratan a funcionarios electos para representarlos y proveer supervisión y responsabilidad. Tenemos que darles esperanza a los individuos.”

Creciendo en la filosofía, Sterling resaltó una declaración profunda del juez Potter Stewart de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos: “La censura refleja a la falta de confianza en sí misma de una sociedad. Es la marca distintiva de un régimen autoritario.”

Rick Mercurio es reportero de plomo de Alianza.

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